{"id":2443,"date":"2026-08-04T04:07:11","date_gmt":"2026-08-04T04:07:11","guid":{"rendered":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/08\/04\/el-doble-blindaje-para-2027-falta-que-el-mercado-lo-convalide\/"},"modified":"2026-08-04T04:07:11","modified_gmt":"2026-08-04T04:07:11","slug":"el-doble-blindaje-para-2027-falta-que-el-mercado-lo-convalide","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/08\/04\/el-doble-blindaje-para-2027-falta-que-el-mercado-lo-convalide\/","title":{"rendered":"El doble blindaje para 2027: falta que el mercado lo convalide"},"content":{"rendered":" \n                                        <p><div class=\"extracted-content\"><div id=\"readability-page-1\" class=\"page\"><article> Asegurar los <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/dolar-t910\" target=\"_blank\">d\u00f3lares <\/a>para 2027 se transform\u00f3 en la principal obsesi\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica. La actual administraci\u00f3n tiene claro que un a\u00f1o electoral trae aparejado un salto en la incertidumbre y, con \u00e9l, una aceleraci\u00f3n de la demanda de divisas. Por eso empez\u00f3 a levantar lo que podr\u00eda describirse como una doble muralla de protecci\u00f3n. Una es financiera, orientada a garantizar los d\u00f3lares necesarios para honrar los vencimientos de deuda.&nbsp; <ul><li>La otra es cambiaria, pensada para acumular <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/reservas-t1190\" target=\"_blank\">reservas<\/a> y recuperar capacidad de respuesta ante una eventual corrida hacia el d\u00f3lar, tal como ocurri\u00f3 el a\u00f1o pasado. La meta es llegar al a\u00f1o electoral con el calendario de pagos resuelto y con un <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/bcra-t1187\" target=\"_blank\">Banco Central <\/a>lo bastante robusto para resistir un nuevo brote de tensi\u00f3n.<\/li><\/ul>Para el ejercicio en curso, el rompecabezas est\u00e1 pr\u00e1cticamente armado. Frente a necesidades de divisas por US$ 19.200 millones, el Tesoro reuni\u00f3 fuentes de financiamiento por US$ 22.900 millones, lo que deja un excedente de US$ 3.700 millones que servir\u00e1 de colch\u00f3n para arrancar el a\u00f1o pr\u00f3ximo con cierta holgura. Buena parte de ese andamiaje ya est\u00e1 en pie, y el frente financiero de corto plazo dej\u00f3 de ser motivo de preocupaci\u00f3n. El problema, como suele suceder en la<a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/argentina-t190\" target=\"_blank\"> Argentina<\/a>, se traslada hacia adelante. Dentro de las fuentes de este a\u00f1o hay un componente que merece una mirada m\u00e1s detenida por sus implicancias monetarias. Las compras de d\u00f3lares que el Tesoro le hace al Banco Central aportaron US$ 6.700 millones al financiamiento, pero si se cumple la hoja de ruta oficial, esa ventanilla dejar\u00eda de operar en la segunda mitad del a\u00f1o. El cambio no es un detalle t\u00e9cnico menor. Hasta ahora, cada d\u00f3lar que el Tesoro le adquir\u00eda al Banco Central implicaba retirar pesos de circulaci\u00f3n, lo que reforzaba el sesgo contractivo del esquema monetario. Al apagarse esa aspiradora de pesos, el fuerte apret\u00f3n podr\u00eda comenzar a aflojarse. La inc\u00f3gnita es qu\u00e9 decisi\u00f3n se tomar\u00e1, si se dejar\u00e1 que la econom\u00eda se remonetice o si se buscar\u00e1, por alguna otra v\u00eda, seguir absorbiendo esa liquidez. El plan de este a\u00f1o tambi\u00e9n <mark>prev\u00e9 colocar US$ 6.000 millones en deuda dentro del mercado local<\/mark>, de los cuales ya se ubicaron cerca de US$ 4.000 millones. Para completar el resto,<mark> se lanzar\u00e1 un nuevo bono en d\u00f3lares por hasta US$ 2.000 millones,<\/mark> con una primera colocaci\u00f3n sin l\u00edmite m\u00e1ximo, apostando a captar parte de las divisas que quedaron en manos de los bonistas privados tras el pago de deuda de julio. A eso se agregan <mark>US$ 4.000 millones en pr\u00e9stamos de bancos internacionales respaldados por organismos multilaterales<\/mark>, a una tasa cercana al 7,6% anual, m\u00e1s los desembolsos previstos del <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/fmi-t730\" target=\"_blank\">Fondo Monetario<\/a> y otras entidades. Con estas piezas, los d\u00f3lares de este a\u00f1o pueden darse por conseguidos. El verdadero nudo est\u00e1 en 2027, un a\u00f1o que en la presentaci\u00f3n oficial aparece, seg\u00fan la expresi\u00f3n que circula en el mercado, cerrado en la planilla de c\u00e1lculo. La imagen es elocuente, porque describe un esquema que cuadra en los n\u00fameros pero que todav\u00eda depende de varios casilleros que solo el mercado puede validar. <mark>El Tesoro necesita cubrir US$ 24.900 millones, y para completar la cuenta supone colocar US$ 5.000 millones de deuda en el mercado local y obtener otros US$ 2.000 millones bajo un rubro difuso de otras fuentes de financiamiento<\/mark>. Son supuestos exigentes para un contexto electoral. Conviene dimensionar esa exigencia con una comparaci\u00f3n. Este a\u00f1o, con un escenario pol\u00edtico m\u00e1s despejado, un riesgo pa\u00eds m\u00e1s bajo y viento a favor, se logr\u00f3 captar alrededor de US$ 4.000 millones en el mercado local durante la primera mitad. Pretender conseguir US$ 5.000 millones en plena antesala electoral significa subir la apuesta justo en el momento en que la incertidumbre tiende a crecer y los inversores se vuelven m\u00e1s cautelosos. De ah\u00ed que la gran pregunta que sobrevuela todo el esquema no sea si la planilla cierra, sino si el mercado estar\u00e1 dispuesto a poner efectivamente esos d\u00f3lares, y a qu\u00e9 tasa de inter\u00e9s. El equipo econ\u00f3mico mantiene abierta, adem\u00e1s, la posibilidad de regresar a los mercados internacionales de deuda, una ventana que llevaba a\u00f1os clausurada. Pero si esa oportunidad aparece, lo m\u00e1s sensato ser\u00eda aprovecharla cuanto antes, idealmente antes de las elecciones de medio t\u00e9rmino en los <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/estados-unidos-t196\" target=\"_blank\">Estados Unidos<\/a>. Esperar hasta 2027 implicar\u00eda asumir un riesgo mayor, ya que apostar en pleno a\u00f1o electoral argentino a una nueva baja del riesgo pa\u00eds que habilite emitir a tasas y plazos razonables luce mucho m\u00e1s incierto. La ventana para volver al mercado podr\u00eda abrirse antes, y el desaf\u00edo ser\u00e1 no llegar tarde. Hay un segundo punto que agrega fragilidad al esquema. El plan contempla que el Tesoro le compre al <strong>Banco Central apenas US$ 4.900 millones en 2027<\/strong>, bastante menos que los US$ 6.700 millones de este a\u00f1o. El problema es que ese n\u00famero funciona como una variable de ajuste, porque cuanto menos financiamiento consiga el Ejecutivo por la v\u00eda de las emisiones locales y las fuentes alternativas, m\u00e1s d\u00f3lares deber\u00e1 adquirirle a la autoridad monetaria. En ese sentido, el Banco Central puede terminar operando como la caja de resonancia de cualquier desv\u00edo del programa, ya que <mark>todo lo que el Tesoro no logre reunir en el mercado terminar\u00e1 presionando sobre las reservas y, en \u00faltima instancia, sobre el tipo de cambio.<\/mark> A esa demanda potencial del Tesoro hay que sumarle un factor mucho m\u00e1s dif\u00edcil de anticipar, que es la dolarizaci\u00f3n de las carteras del sector privado en un a\u00f1o electoral. El precedente de 2025 resulta contundente. Entre abril y octubre de ese a\u00f1o, la compra neta de billetes y divisas sin un destino espec\u00edfico acumul\u00f3 cerca de <strong>US$ 30.000 millones<\/strong>, con picos mensuales que superaron los US$ 5.000 y hasta los US$ 6.500 millones en septiembre.&nbsp; Si ese comportamiento se repite, el Banco Central podr\u00eda enfrentar una presi\u00f3n doble en 2027, la de los d\u00f3lares que necesite el Tesoro si falla parte del financiamiento previsto y la de los que demande el sector privado para cubrirse ante la incertidumbre. Por eso el blindaje cambiario no deber\u00eda pensarse \u00fanicamente para pagar la deuda, sino con espalda suficiente para atravesar una nueva ola de dolarizaci\u00f3n. <ul><li><mark><strong>En s\u00edntesis, se gan\u00f3 tiempo y se despej\u00f3 con \u00e9xito el frente inmediato, pero todav\u00eda queda por delante el tramo m\u00e1s complejo de la carrera.&nbsp;<\/strong><\/mark><\/li><\/ul>El programa financiero cierra sobre el papel, aunque su cumplimiento depende de que el mercado convalide una serie de supuestos que no son triviales. Cuanto m\u00e1s financiamiento logre reunir y cuantas m\u00e1s reservas acumule el Banco Central durante este a\u00f1o, m\u00e1s s\u00f3lido ser\u00e1 el escudo que lo proteja el a\u00f1o que viene. La consigna, en el fondo, es una sola, y consiste en juntar los d\u00f3lares antes de que la demanda de cobertura electoral se acelere. La carrera ya empez\u00f3, y su resultado definir\u00e1 buena parte de la suerte econ\u00f3mica del pr\u00f3ximo a\u00f1o. <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">   <span>Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span>Agreganos a tus medios preferidos.<\/span>  + Agregar <\/a> <\/article><\/div><\/div><\/p>\n                                        \n                                        \n                                        <p>Fuente: <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/economia\/el-doble-blindaje-2027-falta-mercado-lo-convalide-n97121\">Enlace original<\/a><\/p>\n                                        ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asegurar los d\u00f3lares para 2027 se transform\u00f3 en la principal obsesi\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica. 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