{"id":1820,"date":"2026-07-08T04:22:55","date_gmt":"2026-07-08T04:22:55","guid":{"rendered":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/07\/08\/la-grieta-que-no-vemos-entre-el-subdesarrollo-administrado-y-el-desarrollo-real\/"},"modified":"2026-07-08T04:22:55","modified_gmt":"2026-07-08T04:22:55","slug":"la-grieta-que-no-vemos-entre-el-subdesarrollo-administrado-y-el-desarrollo-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/07\/08\/la-grieta-que-no-vemos-entre-el-subdesarrollo-administrado-y-el-desarrollo-real\/","title":{"rendered":"La grieta que no vemos: entre el subdesarrollo administrado y el desarrollo real"},"content":{"rendered":" \n                                        <p><div class=\"extracted-content\"><div id=\"readability-page-1\" class=\"page\"><article> Durante gran parte de su historia, <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/argentina-t190\">Argentina<\/a> discuti\u00f3 su destino entre dos etiquetas: <strong>liberalismo<\/strong> versus <strong>populismo<\/strong>. Relatos distintos, \u00e9pocas distintas, pero un mismo resultado estructural. Hoy, el <strong>PBI per c\u00e1pita real<\/strong> del pa\u00eds se ubica en niveles similares a los de hace m\u00e1s de una d\u00e9cada. La pregunta que ning\u00fan signo pol\u00edtico quiere responder es simple: si la grieta ideol\u00f3gica fuera la variable que explica todo, \u00bfpor qu\u00e9 el resultado de fondo no cambia seg\u00fan qui\u00e9n gane? <h2><strong>El diagn\u00f3stico que ning\u00fan gobierno firma<\/strong><\/h2>La respuesta inc\u00f3moda es que la verdadera grieta argentina no es entre izquierda y derecha, sino entre modelos que administran el <strong>subdesarrollo<\/strong> \u2014con diferente est\u00e9tica y distinto relato\u2014 y un modelo que efectivamente construya <strong>desarrollo<\/strong>. <strong>Marcelo Diamand<\/strong> lo diagnostic\u00f3 en 1973 con precisi\u00f3n: la <strong>Argentina<\/strong> tiene una <mark>estructura productiva desequilibrada<\/mark>, en la que un sector primario de alt\u00edsima productividad convive con una industria de productividad relativa baja. El resultado es la <strong>restricci\u00f3n externa<\/strong>: cada vez que la econom\u00eda crece, la demanda de importaciones supera la capacidad de generar <strong>d\u00f3lares<\/strong> genuinos, y el ciclo termina en devaluaci\u00f3n, ajuste o cepo. Ese mecanismo no distingue de qu\u00e9 lado de la grieta gobierne quien est\u00e9 al mando. <h2><strong>La restricci\u00f3n externa no elige bando<\/strong><\/h2>D\u00e9cadas despu\u00e9s, <strong>Fernando Fajnzylber<\/strong>, desde la CEPAL, bautiz\u00f3 el mismo problema como la <strong>&#8220;caja vac\u00eda&#8221;<\/strong> del desarrollo latinoamericano: la regi\u00f3n industrializ\u00f3 puertas adentro, protegida, pero sin incorporar progreso t\u00e9cnico ni ganar competitividad internacional genuina, a diferencia del sudeste asi\u00e1tico, que s\u00ed lo logr\u00f3. La comparaci\u00f3n no es un detalle ret\u00f3rico: es el n\u00facleo del problema. <mark>Corea del Sur<\/mark> y <mark>Taiw\u00e1n<\/mark> arrancaron en los a\u00f1os sesenta con indicadores de desarrollo similares o peores a los argentinos. Hoy exportan tecnolog\u00eda de punta y nosotros seguimos discutiendo si el problema es el tipo de cambio o el gasto p\u00fablico, sin tocar la estructura productiva de fondo. <h2><strong>Lo que el mundo ense\u00f1a y nosotros ignoramos<\/strong><\/h2><strong>Alice Amsden<\/strong> y <strong>Robert Wade<\/strong> estudiaron con rigor ese despegue asi\u00e1tico: ni Corea ni Taiw\u00e1n se desarrollaron &#8220;dejando hacer&#8221; al mercado. Sus Estados disciplinaron al capital privado, exigiendo escala y exportaci\u00f3n a cambio de cr\u00e9dito dirigido y protecci\u00f3n temporal, con metas de desempe\u00f1o verificables y sin piedad para quien no las cumpliera. <strong>Ha-Joon Chang<\/strong> fue m\u00e1s lejos todav\u00eda: document\u00f3 que <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/estados-unidos-t196\">Estados Unidos<\/a>, Alemania y Jap\u00f3n se industrializaron con fuerte proteccionismo, y que hoy le exigen a los pa\u00edses en desarrollo el libre mercado que ellos jam\u00e1s practicaron en su propia etapa de despegue \u2014lo que llam\u00f3, con iron\u00eda, <strong>&#8220;patear la escalera&#8221;<\/strong> una vez que ya se subi\u00f3 por ella. En un plano m\u00e1s sistem\u00e1tico, <strong>Dani Rodrik<\/strong> demostr\u00f3 que no existe una receta \u00fanica de desarrollo, pero que ning\u00fan caso exitoso prescindi\u00f3 de una <strong>pol\u00edtica industrial activa<\/strong> combinada con apertura selectiva: nunca fue solo ajuste macroecon\u00f3mico, y nunca fue solo proteccionismo cerrado. <strong>Justin Yifu Lin<\/strong>, ex economista jefe del Banco Mundial, agreg\u00f3 una pieza clave: el rol del Estado no es imponer sectores arbitrarios, sino identificar y potenciar las <strong>ventajas comparativas latentes<\/strong> de cada econom\u00eda en cada etapa de su desarrollo. Y <strong>Daron Acemoglu<\/strong> y <strong>James Robinson<\/strong> fueron al fondo institucional del problema: el desarrollo depende de reglas de juego estables e <strong>inclusivas<\/strong> que sostengan la acumulaci\u00f3n de capital en el tiempo, m\u00e1s all\u00e1 de qu\u00e9 coalici\u00f3n pol\u00edtica est\u00e9 en el poder en un momento dado. <h2><strong>Motosierra sin incubadora, la trampa que se repite<\/strong><\/h2>Toda esta literatura, escrita por autores de tradiciones y continentes distintos, coincide en un punto que incomoda a cualquier grupo pol\u00edtico argentino: sin una <strong>pol\u00edtica de desarrollo<\/strong> sostenida en el tiempo, ni el ajuste fiscal ni la apertura comercial ni el gasto p\u00fablico alcanzan por s\u00ed solos. <strong>Motosierra sin incubadora<\/strong> es exactamente eso: ordenar las cuentas de corto plazo sin construir, en simult\u00e1neo, el aparato productivo que permita crecer sin chocar cada tres o cuatro a\u00f1os con la misma restricci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/dolar-t910\">d\u00f3lares<\/a>. Y el populismo distributivo, cuando no va acompa\u00f1ado de inversi\u00f3n en productividad y competitividad genuina, cae en el mismo pozo por la vereda de enfrente: sostiene el consumo de corto plazo sin resolver el problema estructural que lo hace insostenible. La pregunta que deber\u00eda ordenar el debate electoral no es, entonces, <strong>&#8220;\u00bfliberal o populista?&#8221;<\/strong>. Es otra, m\u00e1s inc\u00f3moda y m\u00e1s dif\u00edcil de responder desde una tribuna: \u00bfeste modelo, gobierne quien gobierne, construye una <strong>Argentina<\/strong> capaz de producir y exportar valor agregado, o administra \u2014con mayor o menor prolijidad macroecon\u00f3mica\u2014 la misma decadencia estructural de siempre? La evidencia comparada global, de Se\u00fal a Taip\u00e9i, de Chang a Rodrik, sugiere que la salida no est\u00e1 en elegir un bando de la grieta de siempre, sino en construir, por fin, la <strong>incubadora<\/strong> que a la <strong>Argentina<\/strong> le falt\u00f3 durante medio siglo. <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">   <span>Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span>Agreganos a tus medios preferidos.<\/span>  + Agregar <\/a> <\/article><\/div><\/div><\/p>\n                                        \n                                        \n                                        <p>Fuente: <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/economia\/la-grieta-vemos-subdesarrollo-administrado-desarrollo-real-n96502\">Enlace original<\/a><\/p>\n                                        ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante gran parte de su historia, Argentina discuti\u00f3 su destino entre dos etiquetas: liberalismo versus populismo. 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