{"id":1384,"date":"2026-06-20T03:47:34","date_gmt":"2026-06-20T03:47:34","guid":{"rendered":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/06\/20\/esta-vez-tampoco-es-diferente\/"},"modified":"2026-06-20T03:47:34","modified_gmt":"2026-06-20T03:47:34","slug":"esta-vez-tampoco-es-diferente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/06\/20\/esta-vez-tampoco-es-diferente\/","title":{"rendered":"Esta vez tampoco es diferente"},"content":{"rendered":" \n                                        <p><div class=\"extracted-content\"><div id=\"readability-page-1\" class=\"page\"><article> La Argentina registr\u00f3 en mayo un super\u00e1vit comercial de US$ 3.504 millones, el m\u00e1s alto desde que existen registros, con exportaciones por US$ 9.537 millones. <mark>Los n\u00fameros son reales y merecen reconocerse: fue el trig\u00e9simo mes consecutivo de saldo positivo, y el avance exportador del 34,4% interanual respondi\u00f3 tanto a mejores precios como a mayores cantidades despachadas.<\/mark> El problema no son los datos. Es la lectura que se hace de ellos. <h2>El nombre de la euforia<\/h2>La celebraci\u00f3n oficial lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un post de <strong>Jos\u00e9 Luis Daza<\/strong> encabezado con una frase desafortunada: &#8220;Esta vez es diferente&#8221;. Conviene recordar que ese es, exactamente, el t\u00edtulo del estudio m\u00e1s exhaustivo sobre crisis financieras jam\u00e1s escrito. <mark>Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff recorrieron ocho siglos y sesenta y seis pa\u00edses para demostrar una regularidad inc\u00f3moda:<\/mark> cada euforia que antecedi\u00f3 a un colapso se justific\u00f3 con la convicci\u00f3n de que las viejas reglas hab\u00edan dejado de aplicar. El s\u00edndrome tiene un rasgo central que lo vuelve eficaz: nunca se apoya en el delirio, sino en mejoras concretas y verificables. Por eso convence. Y en ese libro, la Argentina no es una nota al pie: es uno de los casos de estudio recurrentes, el deudor serial que una y otra vez crey\u00f3 ser la excepci\u00f3n y termin\u00f3 pagando el costo de esa creencia. <h2>El qu\u00e9 y el porqu\u00e9<\/h2>La advertencia de Reinhart y Rogoff describe el qu\u00e9, no el porqu\u00e9. Para entender la ra\u00edz de la recurrencia argentina hay que volver a Marcelo Diamand y su diagn\u00f3stico de la estructura productiva desequilibrada. La econom\u00eda nacional genera divisas en un sector \u2014el agro, hoy ampliado por la energ\u00eda y la miner\u00eda\u2014 cuya productividad compite a escala internacional, mientras el resto del entramado opera con costos superiores a los del mercado mundial. <mark>Cada vez que la econom\u00eda crece, las importaciones industriales se aceleran, los d\u00f3lares no alcanzan y sobreviene la restricci\u00f3n externa: el stop-go que organiza nuestra historia econ\u00f3mica desde hace siete d\u00e9cadas.<\/mark> A la luz de ese marco, el super\u00e1vit r\u00e9cord revela tanto como oculta. La estructura de las ventas externas lo confirma: combustibles y energ\u00eda, productos primarios y manufacturas de base agropecuaria explican el grueso de las exportaciones. <strong>Es el mismo enclave extractivo que vuelve al \u00edndice MSCI Argentina un 44% energ\u00eda. <\/strong>Los d\u00f3lares siguen llegando del subsuelo y del campo, no de una matriz productiva diversificada. La &#8220;abundancia de divisas&#8221; no expresa una transformaci\u00f3n estructural: expresa un viento de cola de cosecha, precios internacionales y boom energ\u00e9tico que las propias consultoras \u2014incluidas las afines al oficialismo\u2014 admiten que se moderar\u00e1 en el segundo semestre. <h2>El dato que la euforia prefiere no mirar<\/h2>Hay un detalle decisivo. El super\u00e1vit no se explica solo por exportaciones: las importaciones cayeron 7%, y lo que m\u00e1s retrocedi\u00f3 fueron bienes de capital, veh\u00edculos y piezas para la producci\u00f3n. En la lectura estructuralista, esto no es una buena noticia disfrazada de mejor noticia: es una se\u00f1al de alarma. Una econom\u00eda que importa menos maquinaria es una econom\u00eda que no est\u00e1 reequip\u00e1ndose. Parte de ese saldo positivo se construye, entonces, sobre una inversi\u00f3n productiva que se frena. <mark>Se exhibe fortaleza externa presente hipotecando capacidad productiva futura. Es industricidio en c\u00e1mara lenta, contabilizado como triunfo.<\/mark> <h2>La afirmaci\u00f3n peligrosa<\/h2>El argumento oficial sostiene que &#8220;las econom\u00edas no dejan de crecer por agotamiento, sino cuando acumulan desequilibrios fiscales, externos o regulatorios&#8221;. La afirmaci\u00f3n es parcialmente cierta y, por eso mismo, peligrosa. Las econom\u00edas tambi\u00e9n se estancan \u2014o nunca despegan\u2014 por l\u00edmites estructurales. <strong>La Argentina no repite sus crisis por mera indisciplina coyuntural: las repite porque su estructura productiva no genera, por s\u00ed sola, las divisas que su propio crecimiento demanda. <\/strong>Estabilizar las cuentas fiscales y externas trata el s\u00edntoma. La enfermedad es estructural, y un super\u00e1vit apoyado en la compresi\u00f3n de las importaciones de capital la agrava en lugar de curarla. <h2>Estabilizar no es desarrollar<\/h2>Nada de esto niega los logros de la estabilizaci\u00f3n. <mark><strong>El equilibrio fiscal, la desinflaci\u00f3n y la previsibilidad cambiaria son condiciones necesarias del desarrollo, y no es menor haberlas alcanzado. <\/strong><\/mark>Pero confundir condici\u00f3n necesaria con condici\u00f3n suficiente es el error de manual. Estabilizar no es desarrollar. El desarrollo exige diversificar la estructura productiva, agregar complejidad tecnol\u00f3gica e incorporar a la industria y al empleo a la generaci\u00f3n genuina de divisas. Una d\u00e9cada extraordinaria no se construye con una cosecha excepcional y un barril de petr\u00f3leo: se construye desactivando la restricci\u00f3n externa que Diamand describi\u00f3 hace medio siglo. <mark><strong>La historia financiera que Reinhart y Rogoff describieron no es un destino, pero s\u00ed una advertencia. Ning\u00fan pa\u00eds fue jam\u00e1s la excepci\u00f3n que su propia euforia le prometi\u00f3.<\/strong><\/mark><strong> <\/strong>La Argentina tiene hoy una oportunidad real de torcer su trayectoria. La desperdiciar\u00e1 si vuelve a confundir un veranito de commodities extractivas con el comienzo de una nueva era.&nbsp;Porque, mirada de cerca, esta vez tampoco es diferente.&nbsp; <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">   <span>Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span>Agreganos a tus medios preferidos.<\/span>  + Agregar <\/a> <\/article><\/div><\/div><\/p>\n                                        \n                                        \n                                        <p>Fuente: <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/economia\/esta-vez-tampoco-diferente-n95941\">Enlace original<\/a><\/p>\n                                        ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Argentina registr\u00f3 en mayo un super\u00e1vit comercial de US$ 3.504 millones, el m\u00e1s alto desde que existen registros, con exportaciones por US$ 9.537 millones. 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