{"id":1235,"date":"2026-06-14T04:12:56","date_gmt":"2026-06-14T04:12:56","guid":{"rendered":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/06\/14\/china-si-o-china-no-es-la-pregunta-equivocada\/"},"modified":"2026-06-14T04:12:56","modified_gmt":"2026-06-14T04:12:56","slug":"china-si-o-china-no-es-la-pregunta-equivocada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contabilidadfamiliar.com\/index.php\/2026\/06\/14\/china-si-o-china-no-es-la-pregunta-equivocada\/","title":{"rendered":"China s\u00ed o China no es la pregunta equivocada"},"content":{"rendered":" \n                                        <p><div class=\"extracted-content\"><div id=\"readability-page-1\" class=\"page\"><article> <i>Por Francisco Resnicoff (*) y Horacio Augusto Pereira (**)<\/i> Buena parte del debate sobre el modelo de inserci\u00f3n internacional de nuestro pa\u00eds se estructura alrededor de una disyuntiva equivocada. En lugar de discutir si <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/china-t141\" target=\"_blank\">China <\/a>s\u00ed o China no, deber\u00edamos preguntarnos <strong>c\u00f3mo utilizar el creciente inter\u00e9s global por nuestros recursos para promover una inserci\u00f3n internacional m\u00e1s sofisticada.&nbsp;<\/strong> El mundo cambi\u00f3. El ascenso de China y la rivalidad estrat\u00e9gica con<a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/estados-unidos-t196\" target=\"_blank\"> Estados Unidos<\/a> genera tensiones geopol\u00edticas y cambios en los modelos productivos. <mark>La distinci\u00f3n entre seguridad y el comercio se vuelve borrosa, un fen\u00f3meno conocido como \u201csecuritizaci\u00f3n\u201d (o \u201cweaponization\u201d) de la agenda econ\u00f3mica global.<\/mark> En este nuevo contexto, los pa\u00edses buscan garantizar el abastecimiento regular y confiable de productos considerados estrat\u00e9gicos. La prioridad es reducir vulnerabilidades, no maximizar la eficacia de cadenas de valor.&nbsp; <mark>En esta transici\u00f3n del \u201cjust in time\u201d al \u201cjust in case\u201d, conceptos como fragmentaci\u00f3n del comercio, proteccionismo, esferas de influencia, resiliencia, <\/mark><i><mark>friendshoring<\/mark><\/i><mark> y diversificaci\u00f3n ganan relevancia en la discusi\u00f3n p\u00fablica.&nbsp;<\/mark> Es un mundo m\u00e1s complejo, pero no necesariamente adverso. Muy por el contrario, entramos en una etapa que da a Argentina (y Am\u00e9rica del Sur en general) una \u201cnueva centralidad\u201d. Depende de nosotros aprovechar esa oportunidad para ponerla al servicio de la agenda de desarrollo. La regi\u00f3n concentra activos cada vez m\u00e1s valiosos: alimentos, energ\u00eda, litio, cobre y recursos naturales cr\u00edticos para la transici\u00f3n energ\u00e9tica y la seguridad alimentaria global. Europa cerr\u00f3 finalmente el acuerdo con <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/mercosur-t666\" target=\"_blank\">MERCOSUR<\/a> (en rigor, el pilar comercial del acuerdo entr\u00f3 en vigor de manera provisional), Estados Unidos firm\u00f3 un acuerdo de comercio e inversiones con nuestro pa\u00eds al tiempo que intenta direccionar recursos para reducir dependencias estrat\u00e9gicas, Jap\u00f3n y Canad\u00e1 anuncian su voluntad de avanzar en negociaciones con nuestro bloque, y China contin\u00faa siendo un comprador estructural de buena parte de la producci\u00f3n regional.&nbsp; La pregunta entonces aparece sola. Si todos nos necesitan, \u00bfpor qu\u00e9 no usar esa posici\u00f3n como herramienta de negociaci\u00f3n? <strong>China ya es el segundo socio comercial del pa\u00eds, detr\u00e1s de Brasil. <\/strong>A menudo suele se\u00f1alarse el elevado y persistente d\u00e9ficit comercial como prueba de una relaci\u00f3n inevitablemente asim\u00e9trica, sin reparar en que pa\u00edses como Brasil, Chile, Per\u00fa o Uruguay registran super\u00e1vits (en el caso de los tres primeros, significativos).&nbsp; Una segunda objeci\u00f3n est\u00e1 relacionada con la composici\u00f3n de las exportaciones. Es cierto que, en t\u00e9rminos generales, China compra materias primas y vende manufacturas. Para el caso argentino, el 98% de nuestras ventas son <i>commodities<\/i>. Pero la discusi\u00f3n suele simplificarse.&nbsp; Primero, ninguno de nuestros pa\u00edses est\u00e1 en condiciones de resignar un s\u00f3lo d\u00f3lar de exportaciones. En 2025, Brasil export\u00f3 a China cerca de US$ 100.000 millones; Chile US$ 40.000. Argentina no lleg\u00f3 a los US$ 10.000 millones. Puestos a elegir, hay que exportarles m\u00e1s, no menos. Segundo, podemos usar esa relevancia estrat\u00e9gica, que hoy se traduce en productos primarios, para atraer inversiones y exportar productos con mayor grado de diferenciaci\u00f3n.&nbsp; La experiencia regional muestra que<mark> la relaci\u00f3n con China depende al menos en parte de las estrategias y pol\u00edticas de desarrollo productivo que adopten los diferentes pa\u00edses.<\/mark> Chile firm\u00f3 un tratado de libre comercio con China en 2005 y posteriormente lo ampli\u00f3 y profundiz\u00f3. Australia sigui\u00f3 un camino parecido. Ambos lograron condiciones de acceso preferencial para productos diferenciados. Chile, por ejemplo, no s\u00f3lo exporta <i>commodities<\/i>. Tambi\u00e9n salm\u00f3n, vinos y cerezas frescas. <strong>BYD est\u00e1 invirtiendo m\u00e1s de US$ 5.000 millones en Brasil<\/strong>, su proyecto m\u00e1s grande fuera de Asia. Nada de esto ser\u00eda imaginable sin una s\u00f3lida relaci\u00f3n comercial previa, a su vez producto de la alta complementariedad entre las respectivas econom\u00edas. Alguien podr\u00eda argumentar que pecamos de ingenuos. Que esos acuerdos se lograron en un contexto que hoy ya no existe, en el que la expansi\u00f3n de China reforzaba un orden global apoyado por Estados Unidos. Y que hoy estamos en un mundo en el que cualquier insinuaci\u00f3n de que China (o, para el caso, otro pa\u00eds) gana preeminencia en un mercado considerado estrat\u00e9gico ser\u00e1 bloqueada por Estados Unidos.&nbsp; <mark>\u00bfPuede Argentina profundizar sus v\u00ednculos comerciales con otros pa\u00edses (incluyendo a China) y al mismo tiempo convertirse en un proveedor confiable para Estados Unidos? \u00bfPuede diversificar su estrategia de integraci\u00f3n con China y otros mercados sin arriesgar una reacci\u00f3n de su rival geopol\u00edtico?<\/mark> La respuesta es bastante menos dram\u00e1tica de lo que suele plantearse. La verdad es que muchos pa\u00edses hacen exactamente eso. Lo ingenuo ser\u00eda pensar que la mejor soluci\u00f3n posible ser\u00eda alinearnos con uno u otro. Australia es aliado estrat\u00e9gico de Estados Unidos y mantiene profundos v\u00ednculos pol\u00edticos y militares con Occidente. Sin embargo, China contin\u00faa siendo uno de sus principales socios comerciales. <mark>Chile posee acuerdos con China, Estados Unidos y Europa.<\/mark> Brasil integra los BRICS y sostiene relaciones simult\u00e1neas y saludables con Estados Unidos y con Beijing. Vietnam profundiza relaciones econ\u00f3micas con Washington mientras mantiene enormes v\u00ednculos productivos con China.&nbsp; <ul><li><strong>Todos estos pa\u00edses buscan que su pol\u00edtica exterior ampl\u00ede la frontera de desarrollo futuro. <\/strong>En ning\u00fan caso estructuran su pol\u00edtica exterior alrededor de una l\u00f3gica binaria de alineamientos absolutos.<\/li><\/ul>Orientaciones de este tipo han recibido nombres diversos. En aras de simplificar, podemos referirnos a ellas como estrategias de \u201ccompromiso selectivo\u201d, consistentes promover diferentes coaliciones para distintas agendas a partir de valores e intereses compartidos. Una combinaci\u00f3n virtuosa de pragmatismo y compromiso con valores fundamentales.&nbsp; Un ejemplo reciente de esta l\u00f3gica fue el discurso de Mark Carney en Davos en enero de este a\u00f1o. En su ya c\u00e9lebre intervenci\u00f3n, Carney argument\u00f3 que, en un mundo m\u00e1s complejo, pa\u00edses como Canad\u00e1 deben adoptar estrategias de reducci\u00f3n de riesgos. Para resistir la presi\u00f3n de la competencia hegem\u00f3nica, puso el foco en dos elementos centrales: diversificar hacia afuera y fortalecer hacia adentro. Argentina har\u00eda bien en adoptar una posici\u00f3n similar. En materia de diversificaci\u00f3n, cuanto m\u00e1s importante sea Argentina como proveedor de alimentos, energ\u00eda y minerales cr\u00edticos de distintos mercados, mayor capacidad de negociaci\u00f3n podr\u00eda tener frente a China. Y cuanto m\u00e1s relevante sea China como mercado para nuestras exportaciones de <i>commodities<\/i>, mayor margen existir\u00e1 para negociar mejores condiciones en productos diferenciados.<mark> No necesariamente existe una contradicci\u00f3n entre ser proveedor confiable para Occidente y construir una relaci\u00f3n m\u00e1s inteligente con Beijing.<\/mark> Si ello se materializa o no en un tratado de libre comercio integral entre MERCOSUR y China es poco relevante. Se trata m\u00e1s bien de construir un v\u00ednculo maduro para discutir desde una mejor posici\u00f3n los temas relevantes de la relaci\u00f3n econ\u00f3mica bilateral: el d\u00e9ficit comercial, la exportaci\u00f3n de \u201cahorro chino\u201d en la forma de productos subsidiados, protocolos sanitarios, acuerdos sectoriales, cooperaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, inversiones vinculadas al desarrollo de proveedores y esquemas de integraci\u00f3n productiva, entre otros. La estrategia de diversificaci\u00f3n va de la mano del fortalecimiento de la econom\u00eda dom\u00e9stica. Los recursos, por s\u00ed solos, no generan desarrollo. Australia, Chile, inclusive Brasil intentan usar los recursos naturales como base para desarrollar proveedores, construir capacidades exportadoras y promover empresas y sectores capaces de aprovechar oportunidades externas. Estos pa\u00edses no tuvieron resultados positivos simplemente porque comerciaron con China. <strong>Los obtuvieron porque negociaron desde una estrategia nacional.<\/strong> Todo ello requiere fortalecer las capacidades estatales. <mark>Argentina debe reducir los riesgos de <\/mark><i><mark>policy reversal<\/mark><\/i><mark>,<\/mark> en un contexto donde los sectores y tecnolog\u00edas considerados &#8220;sensibles&#8221; a la securitizaci\u00f3n tienden a expandirse. Nuestros potenciales socios buscan acceder a recursos estrat\u00e9gicos, s\u00ed. Pero tambi\u00e9n buscan contrapartes confiables. Sin compromisos sostenibles para promover la diversificaci\u00f3n de socios y la sofisticaci\u00f3n de nuestra estructura productiva, Argentina dif\u00edcilmente pueda capitalizar su nueva centralidad. <mark><strong>La discusi\u00f3n deja, entonces, de ser China s\u00ed o China no.<\/strong> <\/mark>La verdadera pregunta es si vamos a limitarnos a vender <i>commodities<\/i> o si utilizaremos esos activos para negociar mejores condiciones de acceso, diversificar exportaciones y construir una inserci\u00f3n internacional m\u00e1s inteligente con el resto del mundo. <i>(*) Director Ejecutivo de Movimiento al Desarrollo&nbsp;<\/i> <i>(**) Investigador Senior del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral<\/i> <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">   <span>Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span>Agreganos a tus medios preferidos.<\/span>  + Agregar <\/a> <\/article><\/div><\/div><\/p>\n                                        \n                                        \n                                        <p>Fuente: <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/economia\/china-o-china-pregunta-equivocada-n95709\">Enlace original<\/a><\/p>\n                                        ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Francisco Resnicoff (*) y Horacio Augusto Pereira (**) Buena parte del debate sobre el modelo de inserci\u00f3n internacional de nuestro pa\u00eds se estructura alrededor de una disyuntiva equivocada. 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