La maquinaria agrícola, a contramano de las cosechas récord
Empresas en crisis
El cóctel conformado por la caída de la demanda y el aumento de las importaciones viene complicando el día a día de buena parte de las empresas del sector. En algunos casos, como el de Metalfor, el panorama se volvió crítico. Esa tradicional empresa de Marcos Juárez, localidad cordobesa ubicada en el corazón productivo de la Pampa Húmeda, es una de las principales fabricantes de pulverizadores y fertilizadoras del país. Sin embargo, se encuentra en una difícil situación financiera: Metalfor, que funciona al 50% de su capacidad por una fuerte caída de las ventas, no viene pagando los salarios de sus trabajadores en tiempo y forma, acumula deudas con 23 entidades bancarias y registra más de 500 cheques rebotados por falta de fondos. Ante eso, a comienzos de julio el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Córdoba abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). Los balances correspondientes al primer trimestre muestran la profundidad del deterioro operativo. En términos de facturación, Metalfor cayó de U$S 29,3 millones en el primer trimestre del año pasado a U$S 12,7 en el mismo lapso de 2026, una caída del 57%. Con eso, la participación de mercado descendió del nivel promedio histórico del 28% al 18% en mayo pasado, según la agencia calificadora Fix. “La pérdida de market share de la compañía se debe a factores macroeconómicos estacionales sumado a una débil situación financiera que la compañía venía administrando desde diciembre 2024”, dijo a El Economista Cecilia Minguillon, responsable de Finanzas Corporativas de Fix. “El efecto de las tasas de interés en este caso tiene mayor impacto sobre la baja del mercado que las importaciones: Metalfor comercializa maquinarias que requieren financiación de largo plazo por parte del cliente, (por lo que) las ventas pueden verse afectadas ante variaciones de la tasa de interés y restricciones a la financiación bancaria”, agregó. Esas condiciones también vienen afectando a otras compañías. Vassalli, la empresa de cosechadoras radicada en Firmat, Santa Fe, sufre una larga crisis que derivó en parálisis productiva y salarios atrasados, lo que ha venido impulsando negociaciones de urgencia para transferir sus acciones y evitar la quiebra. En tanto, la firma tucumana Zafra, que en mayo pasado perdió la concesión oficial de John Deere tras más de 20 años, acumula más de 100 cheques rechazados y una deuda total mayor a $ 10.500 millones. La compañía no pudo cumplir el 20 de julio pasado con el vencimiento de una serie de Obligaciones Negociables (ON). El sector agropecuario es uno de los claros ganadores dentro del esquema económico diseñado por el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, aún en ese rubro favorecido asoman señales de alerta. Por debajo de los números record de la cosecha, los pequeños productores, fundamentalmente aquellos que arriendan sus campos, y la industria metalmecánica vinculada al agro se enfrentan a un cuadro complejo que no anticipa un punto de reversión, al menos, en el corto plazo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + AgregarFuente: Enlace original
