“Un cambio estructural genuino”: JP Morgan está bullish con el Súper RIGI

El anuncio del Súper RIGI que se debatirá en el Congreso llegó a Wall Street. El principal banco de Estados Unidos y del mundo le dedicó un extenso informe a analizar las bondades y desafíos del nuevo régimen que busca impulsar el Gobierno. “Los principales riesgos son políticos, no económicos, ya que el historial legislativo de Argentina en materia de reformas favorables a la inversión es irregular. Sin embargo, de aprobarse, la primera generación de proyectos del Súper RIGI probablemente en infraestructura de datos, hidrógeno verde o productos químicos especializados, representaría un cambio estructural genuino en la composición de las exportaciones argentinas“, advierte la entidad. El paper de JP Morgan, firmado por los analistas Diego W. Pereira y Lucila Barbeito, considera que el Súper RIGI es un instrumento “de política bien diseñado, estructuralmente superior al RIGI original en términos de incentivos por proyecto”. “Sus innovaciones clave —el límite inferior del 15% del Impuesto sobre Sociedades, la compensación ilimitada de pérdidas, la total libertad cambiaria desde su inicio y la protección de la compatibilidad— abordan obstáculos reales para atraer inversión en industrias de vanguardia en el actual entorno global de asignación de capital. La separación explícita de los proyectos del RIGI existente garantiza la integridad del régimen y evita la dilución”, aseguran. Para JP Morgan, el nuevo régimen que buscan aprobar tiene una importancia económica en tres dimensiones. 
  • “Primero, extiende la estructura de incentivos a sectores como la infraestructura de IA, los semiconductores y la biotecnología avanzada, donde Argentina históricamente ha estado ausente de las cadenas de valor globales“. 
  • “Segundo, mejora sustancialmente las condiciones fiscales y regulatorias con respecto al RIGI de referencia, incluyendo una tasa de impuesto sobre la renta corporativa más baja (15% frente al 25%), una exención gradual de retención de divisas para exportaciones de hasta el 100% al tercer año, un horizonte de estabilidad de 30 años y acceso a arbitraje internacional sin necesidad de agotar los recursos administrativos previos”. 
  • “Tercero, está estructurada explícitamente para evitar la contaminación cruzada con el programa RIGI existente, estableciendo reglas de exclusión claras para proyectos superpuestos”.
El RIGI original cuenta con 16 proyectos aprobados que suman cerca de US$ 30.000 millones en gastos de capital comprometidos, con una cartera adicional de propuestas en diversas etapas de evaluación. La entidad estadounidense afirma que el Súper RIGI no reemplaza esta cartera; “crea una vía paralela orientada a industrias genuinamente nuevas”.
Para el JP Morgan, la cuestión analítica central es si el Súper RIGI generará nuevas inversiones genuinas o simplemente trasladará proyectos existentes a un régimen más favorable. “El diseño se inclina fuertemente hacia la adicionalidad. Las estrictas normas de exclusión evitan la superposición con el RIGI original y limitan el riesgo de arbitraje regulatorio”, dicen. Y sostienen que “es probable que los costos fiscales sean menores de lo que sugieren los críticos”. Apuntan a que el régimen se dirige a sectores donde Argentina actualmente tiene poca o ninguna base impositiva, lo que implica que el Gobierno no está renunciando a los ingresos existentes, sino que busca generar nuevos. 
“Sin embargo, el camino político sigue siendo más complejo que para el RIGI original, que se aprobó como parte de un paquete legislativo más amplio. Se espera que la oposición se centre en las restricciones fiscales provinciales, las disposiciones de arbitraje y la percepción de favoritismo hacia los inversores extranjeros. Aun así, la aprobación sigue siendo el escenario base“, concluye JP Morgan. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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