La gran confusión (o el consenso imposible)
Saldos sectoriales (pesos y dólares), Argentina, 1994Q1-2025Q4, en porcentaje del PIB
Saldos sectoriales (pesos), Argentina, 1994Q1-2025Q4, en porcentaje del PIB
Lo que es preciso comprender es que, como las obligaciones impositivas deben pagarse en pesos y el sector público es la única fuente de activos financieros netos en pesos, este sector no puede tener superávit sostenidamente. Un superávit del resto del mundo agrava el problema, en el sentido de que requiere un mayor déficit público para evitar que el sector privado tenga déficit. La combinación de superávit público y del resto del mundo, como en el acumulado del gobierno de Javier Milei, implica déficit privado, esto es, que el sector privado gaste por encima de sus ingresos, es decir, reduzca sus ahorros (para esto es necesario que haya ahorrado pesos previamente y, sólo podrá hacerlo hasta el monto de los pesos gastados por el Gobierno que aún no se usaron para pagar impuestos). En efecto, durante 2024 y 2025, la Argentina registró un déficit externo (cuenta corriente y capital del balance de pagos) de casi US$ 1.270 millones. Según el Presidente Milei, esto “sólo es malo si es fruto del desequilibrio fiscal y no de la decisión privada”. Lejos de tratarse de “una decisión privada”, se debió en (mucho más que) su totalidad al aumento del endeudamiento público (US$ 2.1300 millones); el sector público vendiendo dólares (casi US$ 8.000 millones, la variación de reservas neta del aumento del endeudamiento público) y comprando pesos (aumentando su superávit, ver gráfico). Esto no es sostenible y, eventualmente, la recesión se encargará de reducir el superávit fiscal y el déficit externo. De aquí no se sigue que “el déficit no importa” ni que “el gobierno deba gastar infinito”; por el contrario, el tamaño del déficit público importa por sus efectos sobre los objetivos de política: el pleno empleo y la estabilidad del valor de la moneda. Esa es la discusión que deberíamos estar teniendo en lugar de confundir instrumentos con objetivos y, así, intentar equilibrar el presupuesto en un año solar o cualquier otro período arbitrario. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + AgregarFuente: Enlace original
