Hay que eliminar Ingresos Brutos provincial y municipal
- El efecto cascada. Suponga usted un producto con solo tres eslabones en su cadena de producción, donde cada uno de ellos explica un tercio del valor agregado y que las alícuotas en cada eslabón son de 3% de Ingresos Brutos provincial y 1% de Ingresos Brutos municipal. Entre ambos tributos encarecen el precio final en 8%. Esto aniquila la competitividad.
- Hacemos un cronograma de disminución de alícuotas de 33%. Las nuevas alícuotas serían 2% para Ingresos Brutos provincial y 0,67% para el municipal. Titánico esfuerzo de provincias y municipios. Y titánico el esfuerzo que tienen que seguir haciendo las empresas porque el encarecimiento del producto sería del 5% del precio final. La competitividad sigue aniquilada.
- Sistema kafkiano. Lo peor de todo es que después de tremendo sacrificio de bajas de alícuota la burocracia para el pago de ambos impuestos se mantiene incólume. Más de 180 alícuotas según sector, tamaño y regímenes, normas inentendibles, algunas no disponibles en Internet, todas de ambigua interpretación. Las empresas tienen que seguir manteniendo departamentos enteros para cumplir con esta locura de las provincias y los municipios. Encima hay que agregar los regímenes de pago adelantado donde las provincias aplican percepciones y retenciones la más de las veces de imposible recupero. Así que, a cargarse en los costos de producción.
Ingresos Brutos provincial y municipal tienen que ser eliminados
Para evitar el colapso fiscal de provincias y municipios su eliminación debería ser a través de su unificación con el IVA creando un Super IVA. Este Super IVA tendrá una alícuota mayor al actual 21% pero también tendrá la virtud que pasará a ser al valor agregado no al precio final del bien. Con lo cual se devuelve a exportadores, se aplica por igual a productos nacionales e importados y también se puede devolver a población vulnerable. Este Super IVA, además, debería ser atribuido a cada provincia como hoy se atribuye Ingresos Brutos que es 100% para la provincia en caso de transacciones intraprovinciales y 50% para la de origen y 50% para la de destino en transacciones interprovinciales. De esta forma, cada provincia se financiaría con el valor agregado que se genera en su territorio. Gran incentivo para que gobernadores e intendentes se pongan del lado de las empresas para producir valor agregado en su territorio. Resucitar el Consenso Fiscal del 2017 es asegurar la repetición del fracaso. Para las provincias es muy difícil aplicar una reducción grande de alícuotas y aunque lo hicieran el impacto sobre la competitividad nacional será muy modesto. El camino es el Super IVA que absorba Ingresos Brutos provinciales y municipales. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + AgregarFuente: Enlace original
