Se hunde un gigante industrial argentino: deudas millonarias, salarios impagos y una fábrica tomada
Salarios impagos, suspensiones y una fábrica tomada
El conflicto se agravó cuando la dirección de Pauny dispuso suspender temporalmente las actividades durante los días 28, 29 y 30 de octubre, argumentando una disminución de la producción. La empresa había anunciado que retomaría las tareas habituales el lunes 2 de noviembre, pero la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) rechazó las suspensiones e instó a los trabajadores a presentarse en sus puestos para sostener las medidas de fuerza.🚨 CRISIS EN PAUNY: “LA EMPRESA CAYÓ ESTREPITOSAMENTE POR LA IMPORTACIÓN Y LA COMPETENCIA DESLEAL” 🔴 La fábrica de tractores de Córdoba suspendió a 500 trabajadores. Acumula $30.817 millones de deuda financiera y registró 146 cheques rechazados por más de $1.000 millones en octubre. 🔴 Leonel Mobili, trabajador de Pauny, denunció que 440 empleados reclaman salarios adeudados: “Se compite con China, India y Japón y se liberó la importación con otras condiciones”.
— El Economista (@ElEconomista_) November 3, 2026
La competencia china y el derrumbe de las ventas golpean a Pauny
Detrás de la crisis aparece un problema estructural: la fuerte caída de las ventas y las dificultades para competir en un mercado cada vez más exigente. Pauny llegó a producir cerca de 2.000 tractores anuales y, en sus mejores momentos, comercializaba entre 180 y 200 unidades por mes. Sin embargo, esos volúmenes quedaron lejos de los registros actuales, mientras la compañía enfrenta problemas para sostener su estructura industrial. Los números muestran la magnitud del retroceso. En septiembre de 2026 se patentaron apenas 24 tractores Pauny, una cifra que contrasta con los niveles históricos de comercialización. La menor demanda afecta directamente los ingresos de la empresa y limita su capacidad para comprar insumos, mantener las líneas de montaje y cumplir con los pagos a trabajadores y proveedores. A ese escenario se suma la competencia de tractores importados, especialmente de origen chino, que, según los informes sobre el sector, pueden ofrecerse a precios hasta un 50% inferiores a los de determinados equipos tradicionales. Leonel Mobili, trabajador de Pauny, cuestionó el impacto de las importaciones y aseguró que la empresa cayó estrepitosamente por la competencia desleal. También señaló que los fabricantes argentinos deben competir con productos provenientes de China, India y Japón bajo condiciones diferentes. La combinación de menores ventas, falta de capital de trabajo y dificultades financieras dejó a Pauny ante un escenario delicado. La búsqueda de nuevos inversores aparece como una posible salida, aunque hasta el momento no se informó un acuerdo concreto que permita normalizar la producción. Mientras tanto, los trabajadores reclaman una solución inmediata para recuperar los salarios y garantizar la continuidad de sus puestos.El fantasma de Zanello: la fábrica que nació de una quiebra y vuelve a estar en peligro
La crisis actual tiene un antecedente que genera especial preocupación en Las Varillas. Pauny nació después de la quiebra de Zanello, una histórica fabricante de tractores que dejó de operar en 2001, en medio del colapso económico argentino. Aquella empresa había llegado a emplear a más de 1.000 personas y ocupaba un lugar destacado en el mercado nacional de maquinaria agrícola. Tras la quiebra de Zanello, decretada el 11 de septiembre de 2001, los trabajadores comenzaron a organizarse para recuperar la actividad industrial. La iniciativa reunió a la Cooperativa de Trabajo Metalúrgica Las Varillas, antiguos directivos y concesionarios. El nuevo proyecto dio origen a Pauny, una sociedad integrada por trabajadores, personal jerárquico y representantes de la red comercial, con una participación minoritaria del municipio. El 2 de enero de 2002, la planta volvió a producir tractores y comenzó una etapa de recuperación que se convirtió en un caso emblemático de la industria argentina. Durante los años siguientes, Pauny logró reconstruir su presencia en el mercado, ampliar su producción y consolidarse como una fabricante de capitales nacionales. Aquella experiencia permitió preservar empleos y mantener en funcionamiento una fábrica que parecía condenada a desaparecer. Hoy, casi 25 años después, el temor a una nueva quiebra vuelve a sobrevolar la planta de Las Varillas, aunque Pauny no fue declarada formalmente en quiebra. Con una deuda bancaria millonaria, salarios atrasados, ventas debilitadas y una fábrica ocupada, la empresa enfrenta una etapa decisiva. El desenlace dependerá de las negociaciones laborales, la posibilidad de conseguir financiamiento y la capacidad de recuperar la actividad productiva antes de que la crisis se profundice.- 500 trabajadores afectados por el conflicto laboral.
- Más de $30.800 millones de deuda bancaria acumulada.
- 146 cheques rechazados en apenas diez días.
- Salarios impagos y una planta tomada en Las Varillas.
Fuente: Enlace original
