Viernes a la tarde bloqueado: el método del CEO de Nespresso para pensar a largo plazo
Diez minutos para definir qué es un buen día
Vermeulen dice que es “muy intencional” al empezar la jornada. Reserva diez minutos para pensar qué quiere impulsar ese día y cómo sería un día exitoso. Según el propio ejecutivo, usa el trayecto largo al trabajo para eso. En la entrevista afirma que no le molesta la distancia porque le sirve para “armar” el día. Es una práctica simple y trasladable. Lo mismo vale para el colectivo, el subte o los quince minutos antes de abrir el mail. Lo importante es fijar de antemano una o dos prioridades.El viernes por la tarde, sin reuniones
El segundo hábito es el más llamativo. Vermeulen asegura que bloquea su agenda con rigidez y que cada viernes por la tarde queda completamente libre, para pensar “en un horizonte de tiempo más largo”. No es solo una manía personal. Según explica, lo implementaron en toda la empresa: las agendas de todos quedan bloqueadas el viernes a la tarde. El objetivo, dice, es que la gente “dé un paso atrás”, salga de las reuniones y del día a día, y reflexione sobre su impacto a largo plazo. Para un lector argentino, el ejemplo puede adaptarse a escala. Un autónomo o dueño de una pyme puede reservar dos horas semanales para revisar precios, clientes y gastos. Esa tarea suele quedar desplazada por lo urgente.Qué dice la evidencia sobre los días sin reuniones
La idea de proteger tiempo sin reuniones tiene respaldo, aunque limitado. Un artículo de MIT Sloan Management Review (enero de 2022), firmado por Benjamin Laker y colegas, encuestó a 76 empresas de más de 1.000 empleados que habían probado entre uno y cinco días sin reuniones por semana. Los autores reportan que con un día semanal sin reuniones mejoraron la autonomía, la comunicación y la satisfacción, y bajaron el estrés y el micromanagement. También afirman que los mejores resultados aparecieron en empresas con tres días libres por semana. Hay que leerlo con cautela. Se trata de una encuesta autoinformada, con empresas grandes y de otros países, y no de un experimento controlado. Además, un viernes libre no es lo mismo que un día entero sin reuniones. La evidencia indica que reducir interrupciones ayuda a muchos equipos. No garantiza que funcione igual en cualquier negocio, y menos en uno con atención al público o urgencias constantes.El consejo asesor personal
El tercer hábito no es de agenda sino de aprendizaje. Vermeulen cuenta que trabajó en Bélgica, Suiza, Australia y Nueva Zelanda, y que vio muchos estilos de liderazgo. De cada uno tomó “pequeñas pepitas” que le resonaron. “Leés libros, escuchás podcasts, armás tu propio consejo de asesores con distintos mentores con los que te sentís muy alineado”, dice. Con esas piezas, agrega, se arma un estilo de liderazgo propio y auténtico. No hace falta ser CEO para copiarlo. Alcanza con elegir tres o cuatro personas, de la empresa o no, a quienes consultar decisiones concretas cada tanto.Cómo probarlo sin romper la agenda
- Empezá chico: bloqueá un bloque de dos horas una vez por semana y marcalo como ocupado.
- Avisá al equipo: una regla compartida funciona mejor que una excepción personal.
- Definí el uso: planificación, revisión de números o lectura, no mails atrasados.
- Medí a las pocas semanas: ¿se movió algo importante o solo se acumularon pendientes?
Fuente: Enlace original
