¿Sólo el nombre? A 2 años del nacimiento de ARCA, expertos analizan si hubo cambios profundos
Sin cambios en el frente
Al ser consultado por este medio, el CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich, César Litvin, manifestó: “No tengo claro cuál fue la motivación para hacer eso” y añadió que “de todas maneras es el organismo, las mismas normas, la misma estructura”. Si bien rechazó la posibilidad de ser titular del fisco, consideró que es necesario que ARCA implemente más tecnología, dado que con la creación de la Ley de Inocencia Fiscal “va a tener una reducción de sus poderes ilimitados, que venía teniendo en los últimos 25 años”. Desde su perspectiva, la norma “viene a restablecer derechos de los contribuyentes quitándole tanta discrecionalidad al organismo fiscal”. No sólo eso, sino que también aseguró que “va a tener que adecuarse a considerar que detrás de cada contribuyente no hay un evasor”. “Cambia radicalmente, es muy disruptivo, es un cambio fundamental de paradigma y yo creo que ahora ARCA va a tener que adecuarse con una relación entre el fisco y el contribuyente, no una relación de poder sino una relación de derecho“, añadió. Sin embargo, recordó que “igual todavía hay nichos de evasión que hay que combatir” y reforzó la idea de que “la evasión genera competencia desleal”. “Es un problema muy grande para un comercio que está en la misma cuadra de otro que no paga ningún impuesto, ya que es muy difícil poder competir”, remató.Otro nombre, el mismo funcionamiento
Para el socio de Proyecta C, Diego Fraga, no fue solo un cambio de nombre, sino que vino de la mano de una reorganización y, sobre todo, con un planteo desde el Gobierno para cambiar profundamente la filosofía de la relación entre el Estado y el contribuyente. Significó “menos controles sobre la vida cotidiana, menos regímenes de información, mayor confianza en el ciudadano y, con la Ley de Inocencia Fiscal, incluso la pretensión de dejar atrás una lógica basada en la sospecha permanente“. “El discurso, en ese sentido, es muy atractivo y hasta podría decirse que tiene algo de romántico: recuperar la presunción de inocencia, volver a confiar en el contribuyente y terminar con la idea de que todo aquel que produce, ahorra o mueve su dinero debe justificar de antemano que no está haciendo nada malo”, añadió. Sin embargo, el profesor de la Maestría en Derecho Tributario de la Universidad Austral sostuvo que “el problema es que cuando uno baja de ese discurso a la actuación cotidiana de ARCA, en gran cantidad de casos encuentra una realidad bastante diferente“. “Sigo viendo inspecciones que parten de presunciones muy amplias, interpretaciones extremadamente fiscalistas, dificultades enormes para corregir errores evidentes y funcionarios que muchas veces parecen trabajar con una lógica muy parecida a la que tenía la vieja AFIP, e incluso, en algunos casos, más agresiva”, advirtió. El especialistas considera que existe una dicotomía: por momentos da incluso la impresión de que existe una tensión entre lo que se predica desde los niveles más altos del Ejecutivo y del equipo económico y lo que después ocurre dentro de la administración tributaria. “Mientras desde arriba se habla de confianza, buena fe y libertad, en determinados niveles de ARCA todavía parece subsistir una cultura administrativa construida durante décadas sobre la desconfianza hacia el contribuyente“, resaltó.Cambiar la cultura burocrática
Fraga consideró que cambiar una ley, eliminar un régimen de información o incluso reemplazar un organismo puede hacerse relativamente rápido, pero que modificar una cultura burocrática es mucho más complejo. “Probablemente ése sea uno de los desafíos más difíciles”, advirtió. Y añadió que “por eso creo que la verdadera medida del éxito de ARCA no va a estar en el cambio de nombre ni siquiera en las normas que se dicten, sino en lo que ocurra frente al contribuyente concreto cuando tenga una inspección, plantee una defensa o le pida a la Administración que reconozca que se equivocó”. Por último, el socio de Proyecta C consideró que la Ley de Inocencia Fiscal es quizás la mejor prueba y resaltó que “si ARCA la interpreta de acuerdo con el espíritu con el que fue impulsada, puede representar un cambio de paradigma muy importante“. “Si, en cambio, la burocracia termina reconstruyendo mediante interpretaciones restrictivas los mismos controles y presunciones que la ley quiso dejar atrás, el cambio habrá sido mucho más formal que real“, agregó. A modo de síntesis, el abogado tributarista consideró que “hubo cambios y que la dirección política que se proclama es clara. Pero ARCA todavía conserva buena parte del ADN de AFIP“. “El verdadero cambio llegará cuando esa filosofía que hoy se expresa desde el Gobierno logre atravesar toda la estructura del organismo y llegue hasta el funcionario que fiscaliza y resuelve cada caso concreto”, sentenció. ¿Llegará ese día? Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + AgregarFuente: Enlace original
