Descarbonización en la industria del cemento: entre los buenos resultados actuales y los interrogantes hacia 2050
- “En general, en el mundo no se ocupa gas natural en la industria del cemento, sino carbón”, dijo Ricardo Pareja, director de Innovación y Acción Climática de la Federación Interamericana del Cemento (FICEM). “Ningún país tiene un promedio de uso de gas natural tan alto como Argentina y ese uso temprano hizo que la industria cementera bajara a la mitad la huella de emisiones”, agregó.
Descarbonización y competitividad
En un intento por frenar la crisis climática, la comunidad internacional y las Naciones Unidas establecieron en 2021 la meta de alcanzar la neutralidad de carbono (cero emisiones netas) para el año 2050. En esa línea, en 2024 la Federación Interamericana del Cemento lanzó la Hoja de Ruta de Descarbonización de la Industria del Cemento y el Concreto en América Latina. A fines del año pasado se lanzó en Argentina la versión local de la Hoja de Ruta Net Zero 2050 elaborada por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), la FICEM y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Esos esfuerzos indican que en la industria del cemento hay intenciones de seguir avanzando en la reducción de las emisiones aún en un contexto de ausencia de una agenda nacional de descarbonización. “Todavía a nivel nacional, y menos con el gobierno de (Javier) Milei, no hay una exigencia climática”, dijo María Laura Lefevre, directora de sostenibilidad y energía de AFCP. “Aún así, las empresas han intervenido en el plan nacional de acción y mitigación para tener las medidas propias del sector establecidas dentro de esa iniciativa”, agregó. Buena parte de esos movimientos parecen querer anticiparse a un mercado global del cemento que ya enfrenta regulaciones en mercados exigentes como el europeo. No obstante, los interrogantes a mediano plazo pasan por si los esfuerzos actuales se mantendrán sólidos en un escenario en que todavía no hay beneficios económicos palpables derivados de la reducción de emisiones, sobre todo en un sector que en Argentina tiene un muy bajo volumen de intercambio con el exterior. A eso se suma que los mercados voluntarios de carbono, aquellos que permiten a las empresas compensar sus emisiones comprando créditos generados por proyectos que reducen o eliminan gases de efecto invernadero, aún están lejos de despegar en el país. “Con una mirada de largo plazo hacia el objetivo de emisiones cercanas a cero en 2050, van a tener que pasar cosas que hoy no ocurren, otras palancas que hoy no se usan, para entender cómo esto aterrizará económicamente”, dijo Matías Polzinetti, director de cemento de la FICEM. “Como sucede en otros sectores que también tienen un potencial de contribución positiva (al medio ambiente), se necesita cierto marco regulatorio o habilitante que les permita a las empresas tener mayores certezas”, agregó. Sin gestión de descarbonización, la industria de cemento estaría emitiendo en Argentina 10 millones de toneladas de CO2 hasta el 2050, según estimaciones de la FICEM. En ese marco, la expectativa del sector está puesta, más que en una agenda medioambiental, en el foco pro negocios y exportador del gobierno de Milei. Si bien aún casi que no se registran ventas externas de cemento, el sector se mira en el espejo de otros rubros, como el acerero que ya están sujetos a estrictas restricciones ambientales y comerciales. De hecho, ya en el caso del cemento, la Unión Europea (UE) exige a los importadores adquirir certificados de emisión equivalentes a la huella de carbono. En un escenario geopolítico y comercial en plena mutación, esas restricciones que podrían seguir incrementándose vienen redefiniendo el valor estratégico de la meta de reducciones a cero de las emisiones de CO2 hacia 2050. “En el acero, con el bloqueo de los modelos climáticos de Europa, los exportadores están perdiendo un tremendo cliente, lo que da muestra de que tenemos que trabajar tempranamente en nuestra industria dado que los cambios no se pueden hacer en uno o dos años”, dijo Pareja. “Al gobierno actual le interesa la competitividad y hay un entendimiento de que si no se trabaja ahora en estas cuestiones, hay sectores que pueden quedar fuera del negocio: en el caso del cemento, si no avanza en esta agenda, el sector se podría estar instalando una barrera que afecte su competitividad”, concluyó. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + AgregarFuente: Enlace original
